Los termoplásticos son como cubitos de hielo: se derriten al calentarse y se solidifican al enfriarse, un proceso reversible. Esto los hace perfectos para métodos comunes como la extrusión y el moldeo por inyección. La mayoría de los objetos cotidianos, desde botellas de agua hasta juguetes, están hechos de ellos.
En cambio, los plásticos termoendurecibles son como un pastel horneado: una vez endurecidos, no se pueden volver a derretir. Experimentan una reacción química irreversible durante el procesamiento, generalmente mediante moldeo. Algunos ejemplos son los interruptores eléctricos y las asas de las cacerolas.
Conocer la diferencia es fundamental para elegir el material adecuado. Elige con criterio, recicla de forma más inteligente: construyamos juntos un futuro sostenible.
Fecha de publicación: 29 de agosto de 2025
